“Yo también soy #EmmaWatson” Hoy: Chimamanda Ngozi Adichie.

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Sección: “Yo también soy #EmmaWatson”. En pequeña y humilde escala.

Comparto dos libros de la Chimamanda Ngozi Adichie.

La verdad es que lei “Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo” hace más de un año. Lo lei motivada por dos grandes razones (obviando el feminismo de por sí): 1) Soy profesora y aportó con la formación de niñas y niños pertenecientes a un contexto lleno de mensajes contradictorios, 2) participo activamente en la crianza de una niña maravillosa. El libro (que aprovecho de decir que me encanta el formato: pequeño y amable) trata de una carta con quince consejos para una amiga que acaba de ser madre, promoviendo la crianza en la igualdad y el respeto (de forma transversal, no solo desde la perspectiva de género).

Por otro lado está “El peligro de la historia única”. Originalmente esto es un discurso que está disponible en internet, pero hoy me lo tope en la librería, lo compré y lo leí.

Pienso que es muy necesario y bonito leerlo. Es breve y sencillo, pero el mensaje es muy potente.

Chimamanda explica su experiencia estudiando en Estados Unidos expuesta siempre a la mirada despectiva y paternalista (muy ignorante y cliché) de sus compañeros y profesores producida por el GRAN RELATO de África. Señala: “Poder es la capacidad no solo de contar la historia de otra persona, sino de convertirla en la historia definitiva de esa persona. Así es como se crea una historia única, se muestra a un pueblo solo como una cosa, una única cosa, una y otra vez, y al final lo conviertes en eso”.

¿Les parece cercana la problemática? ¿Les suena el GRAN RELATO mapuche? ¿La inmigración haitiana? SORPRESA El discurso es del 2009.   

Finalmente, después de la transcripción de su discurso, se presenta un breve ensayo de Marina Garcés, filósofa y ensayista catalana, que empieza así: ¿De cuantas historias está hecha una idea?. Ella sigue con el hilo conductor del cuestionamiento a los macrorelatos, expone que no existe una gran historia de la filosofía catalana mucho menos de mujeres participantes en ella, lo que no quiere decir que no existan ni historias ni ideas.

Al final, el ensayo es muy bonito porque propone el ejercicio de siempre tomar el relato de lo cotidiano (amigos y familia) para poder así tejer el verdadero espacio-tiempo de nuestro ser.

“Cuando rechacemos el relato único, recuperamos una especie de paraíso”.

¿Bello o muy bello?

*Gran relato: relato hegemónico.

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